viernes, 26 de junio de 2015

Los Derechos Humanos de las mujeres y los instrumentos Internacionales


La Carta de las Naciones Unidas firmada en 1945 y la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada en 1948, constituyen los primeros instrumentos jurídicos de carácter internacional que recogen de una manera clara y rotunda, la igualdad entre los seres humanos sin que pueda ser considerado el sexo un motivo de discriminación por razón de género; En la Conferencia Mundial de Viena de 1993, se aprobó la Declaración y Programa de Acción de Viena, e introduce en sus estatutos los principios de la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Carta de Derechos Humanos.
La Conferencia Mundial de Derechos Humanos reafirma el solemne compromiso de todos los Estados de cumplir con sus obligaciones y promover el respeto universal de los derechos humanos; En 1967, la Asamblea General de Naciones Unidas adopta la Declaración sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer, y un poco más tarde, en 1975 se proclama el año Internacional de la Mujer y se pone en marcha la primera Conferencia Mundial de la Mujer que tiene lugar en México en 1975, seguida de la Conferencia celebrada en Copenhague en 1980, en Nairobi en 1985 y en Beijing en 1995.

Las cuatro conferencias mundiales sobre la mujer que fueron organizadas por Naciones Unidas, transformaron la visión internacional y los medios para abordar los derechos humanos de las mujeres, en la búsqueda de la igualdad plena al mismo nivel que los hombres, e implementa acciones, para terminar con la discriminación de las mujeres, que favorezcan el avance social y fortalezcan la participación de las mujeres en la lucha de la defensa de sus derechos humanos;  es decir, la igualdad de las mujeres, no solo es una condición jurídica, la igualdad implica el ejercicio pleno de los derechos en igualdad de oportunidades reales, que requieren de su participación en la toma de decisiones, como un componente de trabajo.

La reforma constitucional en materia de derechos humanos, del 10 de junio de 2011, amplió significativamente el catálogo de derechos humanos y libertades fundamentales y fortaleció los mecanismos para su exigibilidad. Con esta reforma, se incorporaron todos los derechos consagrados en los tratados internacionales de derechos humanos de los que México es parte, incluyendo a la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belém do Pará).

El principio “Pro –homine”, señalado al inicio de la reforma, tuvo a bien cambiar, y hoy ser considerado principio “pro-persona”, en donde se incluye a la persona como el núcleo y no el género, que obliga a realizar un control de convencionalidad en relación con el basto marco jurídico especializado en el país que tutelan los derechos de las mujeres y el derecho internacional de los derechos humanos.

Garantizar la protección y pleno ejercicio de los derechos humanos, sin distingo alguno, requiere de eliminar brechas de género que aún existen, es decir, no se pretende, se reconozcan derechos distintos de los que tienen los hombres, sino establecer condiciones que permitan ejercer dichos derechos en igualdad, en donde se Incorpore la perspectiva de género y se adopten medidas destinadas a atender las necesidades y prioridades específicas de los hombres y las mujeres, ya sea por separado o en conjunto.

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